¿SCHOENSTATT EN SALIDA?

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Martes 21 de febrero de 2017 | Patricio Young Moreau

                                                      ¿SCHOENSTATT EN SALIDA?

Esta afirmación que hoy hacemos con mucha frecuencia amerita una seria y profunda reflexión.

Es cierto, nuestra Iglesia se ha declarado en Salida y ha sido el mensaje central  del Papa Francisco, recogido de la Conferencia Episcopal Latinoamericana en Aparecida donde se señala que el católico es Discípulo Misionero. Esta visión marca una nueva pastoral que el Papa recoge y asume para toda la Iglesia.

Bien, nuestro Movimiento lo toma y lo asume literalmente, pero ¿responde a una nueva forma de vivir nuestra misión? ¿Es el resultado de un análisis, revisión o refundación de Schoenstatt en Chile y el mundo?

Parece ser una frase que viene a responder a la crítica que se ha hecho por años a nuestra familia que está muy encerrada en sí misma y que está poco conectada con la Iglesia y el mundo. Cosa que el Papa Francisco, que nos conoce, lo señaló con mucha diplomacia en una de las respuestas que dio en el encuentro con nuestra Familia en Roma.

Está bien; si ese es el motivo, tiene un sentido; pero genera dos problemas.

Primero, significa que en concreto estamos señalando que durante los 100 primeros años no fuimos fieles con nuestra misión al quedarnos encerrados en nosotros mismos. En efecto, Schoenstatt desde su fundación ha tenido como misión transformar el mundo, desde siempre debiéramos estar siendo un instrumento de renovación de nuestra Iglesia y de generación de un nuevo orden social cristiano. Por lo tanto somos consustancialmente en salida.  Nuestro padre no concebía una Iglesia y un Movimiento encerrado en sí mismo, ensimismado en su propio pensamiento o transformado en una escuela de autoformación, sin sentido de trascendencia mayor.

La frase es una afirmación. Pero no es justo solamente generalizar. Es posible que mayoritariamente haya sido así, pero hay muchos Schoenstatianos que han realizado una magnífica tarea en el ámbito eclesial y social. Solo como muestra, la gran tarea de los Padres en el Santuario de Maipú, que ha marcado todo el sentido y orientación de la Piedad Popular en Chile.

Segundo, si hemos reconocido implícitamente esta falta de fidelidad, no hemos sido claros y explícitos al respecto. Nos hemos negado a hacer como Movimiento una profunda revisión y no hemos cumplido con nuestro padre en la tarea de Refundación que el pedía para la familia cada 50 años. Hemos pasado ya el doble y nada.

La realidad de la Iglesia hoy nos exige claridad, sinceridad, franqueza, dejando de lado las ambigüedades que caracterizaron al lenguaje y la acción, que tanto daño nos hizo.  La sinceridad también nos debe llevar a vislumbrar si estamos marcando pautas o estamos siendo reactivos al interior de nuestra Iglesia. En definitiva, si somos vanguardia como quería nuestro padre o simples retaguardia de ella. Solo el transparentar la tarea de la CAU nos daría para mucho.

Lo grave es que, si no hemos realizado esa profunda revisión, no hemos definido caminos o lineamientos nuevos que surjan de allí. Algunos podrían decir: sí, nos reunimos para hacer una evaluación y generamos un compromiso como resultado de la celebración de los 100 años. Discúlpenme, pero ese trabajo fue absolutamente inorgánico como se realizó. No representa en absoluto a las comunidades y a toda la base de nuestra familia, sino solo a quienes participaron en estos encuentros. No provocó ni respondió en absoluto a una profunda evaluación y reflexión de parte de todos. Muchos conocimos de ello solo cuando se publicó y estamos muy inmersos en nuestra familia.

Lamento decirles que éste es el camino de la vieja Iglesia y no de la que nos presenta el Papa Francisco, ni menos la que queremos renovar y conformar como “familia de todos”.

Por lo mismo este Schoenstatt en salida no responde a una visión, a una estrategia apostólica que marque el camino y el acento propio de nuestra acción, sino a un impulso misionero que ya solo como cristianos tenemos la obligación de seguir. Pero la pregunta entonces es ¿Dónde queda el carisma de Schoenstatt?

Algunos me dirán, ¿bueno y te parece poco gestar la Cultura de Alianza? Sí, es una gran tarea formulada desde el ámbito de la Teología, pero como eso se expresa concretamente en la vida de la Iglesia, de la sociedad, del hombre y la mujer cristiana, de otras religiones y de quienes están lejos de la fe y con quienes también tenemos que construir. En la realidad de esta cultura postmoderna, súper comunicada mediáticamente y muy incomunicada personalmente. En medio de esta crisis de la institución familiar, con la diversidad de familias, el gran crecimiento de la convivencia de las parejas, de la significativa disminución del matrimonio civil y también religioso. En fin, de esta cultura actual que el Papa Francisco ha descrito con mucha claridad y sabiduría en todos sus documentos desde Evangelii Gaudium. ¿Cuál es nuestra respuesta real con nuestra Cultura de Alianza?

Son estas las razones que me llevan a considerar que esta frase tiene todo un contrasentido para nuestra familia. ¿Nos evidencia una infidelidad o nos marca un nuevo lineamiento que le dé mayor sentido y proyección a nuestra misión de siempre? O lo uno o lo otro.

Recordemos que la frase es una afirmación por lo tanto algo claro y preciso tiene que representar. Recordemos como dice Maturana, recogiéndolo de nuestro evangelio, que las palabras generan realidades.

Hoy no estamos ya en condiciones de justificarnos o tranquilizarnos con consignas. Es la hora de responder concretamente a los desafíos del presente.

Patricio Young

Comentarios
Total comentarios: 2
23/02/2017 - 13:27:08  
"Otros podrán alabar sus comunidades y desarrollarse en ellas según su estilo; para mí en esta tierra no hay dicha mayor, que esforzarme con magnanimidad por nuestros ideales. Sea Dios mi testigo: séquese mi diestra, Schoenstatt, si de ti me olvido. (P. José Kentenich, Hacia el Padre, 570)

Este verso de nuestro librito de oraciones pareciera contradecir el hecho de abrirnos y salir al encuentro de la Iglesia. S
in embargo, si realmente queremos esforzarnos con magnanimidad por los ideales de Schoenstatt, es precisamente este verso el que nos llama a la acción :el hombre nuevo en la nueva comunidad, el rescate de la misión salvífica de Occidente, la confederacIón apostólica universal (CAU) son la fuente de nuestra dicha en esta tierra, y si por defender nuestra identidad no queremos abrir las puertas de nuestro Santuario ni salir fuera, estamos olvidando todo aquello a lo que aspiramos.

Gracias Patricio por tu reflexión

MarIa Isabel Herreros Herrera
Viña del Mar, Chile.
23/02/2017 - 10:14:06  
Creo que en general estamos de acuerdo en que "Schönstatt en salida" no es salir a la calle llevando pancartas de Schönstatt, sino transformar la sociedad. Lo que tenemos que resolver es CÓMO:

Nora Pfluger
Argentina
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