Schoenstatt debe levantar la voz sobre el matrimonio igualitario

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El orden de ser del matrimonio está marcado por la misma naturaleza y no así el de las personas del mismo sexo. Siendo así, no se entiende la razón por la que se quiera igualar o denominar de la misma manera la relación de pareja entre personas del mismo sexo que no pueden cumplir con este fin.

Miércoles 13 de julio de 2016 | Patricio Young

Frente al interés de algunos legisladores y del gobierno por poner en el debate el tema de matrimonio igualitario, considero que es un tema de enorme significación para  Schoenstatt y no podemos quedar impávidos, perplejos o desinteresados en el tema.

Quienes sustentan esta idea lo hacen basados en el principio de no discriminación, naturalmente con una mirada muy reductivista. Por lo mismo, y porque hemos comprendido que personas del mismo sexo que querían mantener una relación estable, tenían el derecho a contar una seguridad frente a los bienes y a su futuro nos ha parecido válido el Acuerdo de vida en pareja (AVP). De esta manera se asegura la no discriminación.

Sin embargo, el matrimonio se ha entendido desde siempre y en casi todas las culturas como una relación entre un hombre y una mujer el que tiene como una gran tarea la procreación y con ello la perpetuación de la especie. El orden de ser del matrimonio está marcado por la misma naturaleza y no así el de las personas del mismo sexo. Siendo así, no se entiende la razón por la que se quiera igualar o denominar de la misma manera la relación de pareja entre personas del mismo sexo que no pueden cumplir con este fin.

Por otra parte, la argumentación de la discriminación ya no tiene el más mínimo sustento y menos que vaya en contra los derechos humanos. Eso ya no es solo una opinión personal, sino es la visión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos(TEDH) que definitivamente le quitó el piso.

En efecto, el pasado 9 de junio este tribunal con sede en Estrasburgo, por la unanimidad de sus 47 miembros señaló que El matrimonio de personas del mismo sexo no es un derecho.  Este acuerdo ratifica otro de agosto del 2014 donde señaló que, en respeto a derecho, no se puede exigir a los países miembros “conceder el acceso al matrimonio a las parejas del mismo sexo”. El fallo afirmó que en los países miembros se reconoce el “derecho fundamental de un hombre y una mujer a casarse y fundar una familia”, y que se “consagra el concepto tradicional del matrimonio como aquel entre un hombre y una mujer”.

Cabe hacer presente que esta instancia ha defendido reiteradamente los derechos y las relaciones de personas del mismo sexo, por lo tanto, su decisión es de gran significación, ya que no puede ser juzgada de homofóbica.

Frente a esta propuesta de ley que se quiere para nuestro país, tenemos también una opinión como católicos y debemos proponer nuestra visión al resto del país, aun cuando estemos frente a un estado laico.

Es preciso tener presente que, frente a una visión laicista, al final toda legislación y decisión que se toma no está ajena a la visión de quienes influyen en ella; ósea no son ambiguas, ni son aideológicas. Se nos pide que no procuremos influir en la sociedad con nuestros principios religiosos y morales, pero quienes lo piden, están amparados en otras visiones ideológicas, filosóficas y morales que SI quieren imponer en la sociedad.

Para ser más claro. Quiero decir que no existen visiones genéricas o neutras que no estén marcadas por opciones determinadas. Eso es y ha sido siempre así. Defender una moral cristiana no significa imponer una fe, sino defender principios que nos parecen, no solo sanos y necesarios, sino que en definitiva consideramos hacen más feliz al hombre.

Por lo tanto, no debemos callar.  Más aún si consideramos que vivimos en un país marcado por una cultura cristiana donde al menos sobre el 60% de la población se declara católica.

Para nosotros el matrimonio es sagrado y está señalado ya desde el génesis y naturalmente en el Nuevo Testamento. Allí “Jesús nos señala “…No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer” —y agregó—: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido”. (Mateo 19:4-6)

La defensa del matrimonio debemos iniciarla ya.

Para ello creo que debemos seguir dos caminos. El comunicacional, para el cual debemos utilizar las redes sociales, el gran instrumento de nuestro tiempo. Solo bastaría construir un mensaje claro y atractivo, que todos los miembros de nuestra familia lo reenviáramos a nuestros contactos a quienes también pedimos que lo reenvíen. Con eso el mensaje llegaría muchos miles de personas y se viralizaría. El impacto puede ser importante.

Por otra parte, debemos abordar el camino jurídico entregando nuestra posición en todas las instancias que corresponda, y exigiendo desde ya, cualquiera sea el acuerdo legislativo, que una decisión de esta magnitud sea sancionada por un plebiscito nacional.

Es demasiado importante para que unos pocos se arroguen la opinión de todo el país.

Tenemos un gran y sinuoso camino que comenzar a transitar. El éxito de esta lucha marcará también nuestra capacidad para defender argumental y socialmente nuestros principios y con ello responder a nuestra misión de transformar el mundo en Cristo.

Comentarios
Total comentarios: 8
17/07/2016 - 01:02:54  
El hombre evoluciona y se desenvuelve en culturas ,sujetos al devenir de ellas y sus limitaciones,que enfatizan un aspecto u otro,para los cristianos la guía es el Evangelio en que Jesús viene a instaurar la voluntad de Dios con su propia vida. Los cristianos aspiramos y tenemos derecho y deber de expresar nuestra postura y testimonio conforme a eso sin exlcuir la caridad " con quienes por su condición tengan un condicionamiento atípico.Más si definimos matrimonio natural ,elevado a Sacramento de hombre-mujer y sus ministros son los contrayentes,otra expresión de amor tendrá otra etimología, y ellos frente a un Dios que los ama, sin juzgarles nosotros ,Pero una cosa no puede ser y no ser a la vez y desde el mismo punto de vista ,premisa de la lógica formal. No confundamos más aún, la realidad del ser frente a los jóvenes d e hoy en un mundo pagano y confuso.

S.Orlando
Chile
15/07/2016 - 16:04:49  
Dios nos va a preguntar si ayudamos al hambriento. Al que sufre. No creo q este preocupado por las leyes del hombre. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Con que la iglesia no lo acepte por sus principios y se dedique al prójimo sin juzgar a los demas me parece suficiente.

Lorens
Argentina
15/07/2016 - 11:05:57  
Este esfuerzo pastoral nos daría mucha visibilidad a través de las redes sociales pero, más que eso, daríamos un testimonio efectivo de cómo hacemos vida nuestra espiritualidad de Alianza como matrimonios y familias.
Entonces, debido a la escasez de recursos humanos y de tiempo, que tenemos como Iglesia a nivel país, yo preferiría una postura pro activa en relación a divulgar lo que nosotros somos y vivimos como laicos católicos schoenstattianos

Eduardo Arnouil
Chile
15/07/2016 - 07:26:07  
Me habría gustado leer las palabras sabias y carñosas del Padre Jose Kentenich, mas que las palabras del hombre, el si sabe decir lo que es ser Schhoenstattiano ante estos eventos, ya ni siquiera se nombra.

Vivian
Chile
14/07/2016 - 22:39:56  
(Continuación)
Creo que este esfuerzo nos daría mucha visibilidad a través de las redes sociales pero, más que eso, daríamos un testimonio efectivo de cómo hacemos vida nuestra espiritualidad de Alianza como matrimonios y familias.
Entonces, debido a la escasez de recursos humanos y de tiempo, que tenemos como Iglesia a nivel país, yo preferiría una postura pro activa en relación a divulgar lo que nosotros somos y vivimos como laicos católicos schoenstattianos

Eduardo Arnouil
Chile
14/07/2016 - 21:52:40  
Muchas gracias, Patricio por tu artículo en schvivo.com relacionado con legislación pertinente al matrimonio igualitario y tus propuestas.
En Schoenstatt, en nuestro esfuerzo por vivir, divulgar, promover nuestra doctrina y praxis del matrimonio católico podríamos ofrecer, por ejemplo, talleres sobre Amoris laetitia.
El Papa Francisco y los obispos de todo el mundo, en los dos sinodos sobre la familia, hicieron un trabajo magnífico para conocer la realidad y ofrecer una respuesta pastoral efectiva y fructífera.
Me parece que prestaríamos un servicio pastoral muy efectivo si tanto el Instituto de familias como la Federación asumieran esta tarea en diversas parroquias a lo largo y ancho (aunque no mucho) de Chile.
El efecto multiplicador de matrimonios ofreciendo este ministerio y servicio como expresión de su vocación laical sería una expresión de nuestro compromiso como dirigentes favoreciendo una Iglesia en salida (y no la salida de la Iglesia).
Creo que este

Eduardo Ar
14/07/2016 - 20:27:29  
Una cosa es que quienes por su condición vivan en pareja ,y otra conceptualmente diferente y opuesta llamar a esto "matrimonio igualitario" .Esto no es lógica Google .Hay que tener los conceptos historicos y antropológicos bien claros.El idioma es para definir desde sus etimologías las ideas.Si no vamos aun mundo de confusiones .

S.Orlando
Chile
14/07/2016 - 10:23:36  
Excelente artículo, totalmente de acuerdo!!!
Ya es hora de que defendamos nuestra moral cristiana!!

Veronica
Viña del Mar
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