Relación Iglesia y Sociedad

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Con la nueva ley de despenalización del aborto en tres causales y la ley de divorcio en Chile, se va manifestando en la sociedad una clara pérdida de influencia de la Iglesia a nivel Institucional en el país.

Miércoles 13 de septiembre de 2017 | Patricio Young Moreau

Con la nueva ley de despenalización del aborto en tres causales y la ley de divorcio en Chile, se va manifestando en la sociedad una clara pérdida de influencia de la Iglesia a nivel Institucional en el país.

Esta situación a mi parecer está determinada por tres factores:

Primero: La pérdida de credibilidad de nuestra Iglesia. Es la expresión de un fenómeno muy evidente que ha sido constatado en las encuestas Bicentenario que se vienen realizando anualmente. En 10 años ha perdido casi el 50% del reconocimiento de la población en cuanto a su credibilidad. Si el 2006 había un 40% de la población que confiaba en la Iglesia, el 2016 solo llega al 22%.

Segundo: La tendencia secularista del mundo occidental. En efecto, se ha ido transitando cada vez más hacia una sociedad que potencia el estado laico y por lo mismo no influida por religión alguna, aun cuando se valore y acepte la diversidad de éstas.

Tercero: El abismo entre Jerarquía y laicado. Un distanciamiento que ha ido escalando. Hay varios estudios que muestran claramente las diferencias entre lo que piensa uno y otro. Una muestra más de ello es que en todas las encuestas realizadas en el país, ambas leyes fueron ampliamente apoyadas por la población, la que está conformada en un 52% por quienes se declaran católicos (Adimark 2015).

Frente a esta evidente realidad, la jerarquía de nuestra Iglesia parece no tomar razón y sigue actuando como lo hacía en momentos de gran influencia en la sociedad. Sus declaraciones no se diferencian mucho de las de 20 o 30 años atrás.

Por lo mismo, los católicos de nuestro país estamos tremendamente confundidos, porque escuchamos a un Papa Francisco que muestra un camino muy distinto. Señala que la Iglesia más que pontificar debe “…construir puentes, abatir muros, integrar la diversidad, promover la cultura del encuentro y del diálogo, educar al perdón y a la reconciliación, al sentido de justicia, al rechazo de la violencia y al coraje de la paz"Que además le dice con fuerza a la Jerarquía"Se trata de que se metan día a día en el trabajo de campo, allí donde vive el Pueblo de Dios que les ha sido confiado. No nos es lícito dejarnos paralizar por el aire acondicionado de las oficinas, por las estadísticas y las estrategias abstractas"Porque nuestra Iglesia nose puede reducir a una organización dirigida, con modernos criterios empresariales, por una casta clerical”. (Discurso al CELAM en Colombia, 7/09/17).

Este pensamiento no es nuevo, está presente desde su primera exhortación apostólica Evangelii Gaudium, donde nos viene mostrando una nueva realidad eclesial que estrechen las distancias entre el pastor y sus ovejasy una nueva manera de relacionarse con la sociedad, procurando escucharla y entenderla para poder evangelizarla.

Sin embargo, si bien hay un amplio reconocimiento al pensamiento del Papa Francisco, no vemos que en todo este tiempo haya penetrado y transformado nuestra Iglesia chilena. En los próximos meses lo tendremos en medio de nosotros y es de esperar que en alguna medida pueda captar esta realidad, para poder influir más fuertemente en esta necesaria e imperiosa renovación.

Es cierto, es difícil y complejo para los actuales pastores cambiar los paradigmas con los que venían ejerciendo su función y autoridad, pero si no se dan claramente los pasos que hoy se requieren, se irá generando un mayor distanciamiento entre los de arriba y los de abajo como señalaba nuestro padre Kentenich y con ello, de la Iglesia y la sociedad, pudiendo llegar a un punto difícil de conciliar.

Esperamos anhelantes que la visita del Santo Padre sea el comienzo de este necesario cambio de rumbo.

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