Momentos que hicieron al Padre Kentenich

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Miércoles 26 de septiembre de 2018 | Lucía Zamora

Escribir sobre nuestro Padre Fundador siempre resulta emocionante, pues su mundo interior tan incomprendido, su amor por la verdad, su soledad y su rebeldía, lo hicieron el hombre que fue, un hombre recio y enigmático. Sufrió incalculables situaciones de tristeza, sin embargo, fue un ser lleno de amor, porque también disfrutó de grandes momentos de felicidad, los cuales, seguramente los traía a la mente una y otra vez, como quién regresa a su "primer amor" para poder continuar su camino.

Lo que ahora conocemos del Padre Kentenich, lo poco o lo mucho, seguramente no es nada a lo que realmente fue su vida. Tal vez hubo cosas que sólo se las quedo para él y para María, su madre, a quien se aferro desde los nueve años hasta el día de su muerte. Seguramente esos secretos fueron la sal y levadura que lo impulsaron a seguir adelante, no digamos a fundar un movimiento, sino más bien a querer seguir viviendo, pues sabemos que cargó varias cruces, que ahora nos muestran lo importante que fueron llevarlas consigo, para darle sentido a su existir, y porque no... al nuestro también. Pero como dije antes, no sólo fueron momentos de tristeza y de dolor los que vivió, seguramente existieron lindas historias que también contribuyeron a desarrollar su enigmática personalidad.  

Una de ellas, es el obsequio de una pequeña estampita que le dio su madre aún siendo un niño, en la cual dice: "Bajo tu conducción oh Reina del cielo, camino por esta vida con un corazón puro". Este pequeño papelito impreso, lo guardo por siempre, tal vez en un cajón, no sé, pero la oración penetró su corazón justo a una edad donde la pureza habita plenamente el alma. Quiero imaginar que el Padre reaccionaba al igual que muchos de nosotros, ante una frase fuerte y decidida. Pequeño texto que quizá lo condicionó para siempre, buscando en todo momento la ayuda de María para poder dominarse a sí mismo y tratar de conservar la pureza de su corazón. También pudo haber reafirmado constantemente el amor que le tenía Katalina, al leer el reverso de la estampa "Recuerdo de tu querida madre" escrito por su puño y letra.

No sé si esto fue así, pero el hecho de guardar durante toda su existencia una pequeña estampa, me hace pensar que la usaba de vez en cuando para regresar a ese "primer amor".

Otro episodio fue, cuando su madre lo consagró a la Santísima Virgen María al momento de dejarlo en el orfanato. Puede ser que en un principio, este recuerdo lo llevó a revivir la soledad que sufrió siendo apenas un niño, pero al paso de los años, seguramente esta vivencia la convirtió en un "primer amor", tal vez porque atesoró en su corazón las palabras de Katalina, o bien, porque tuvo la certeza de sentirse amado por María al experimentar su consuelo y su compañía ante el abandono (como a Jesús) de quien le había dado la vida.

Hay cosas que no sabremos cómo las sintió realmente, como por ejemplo: las visitas de su madre al orfanato; como fue su llamado al Sacerdocio; que paso por su mente cuando le negaron su ordenación; cuando dio su primer misa; la primera impresión al conocer a José Engling; la carta al niño Jesús de la Hermana Mariengard en Dachau etc. ¿cuáles serían sus emociones? Bueno, al menos yo no lo sé, pero quiero pensar que su corazón palpito y atesoró estos sentimientos muy dentro de él.

Son situaciones que nosotros conocemos porque hemos leído su historia, sin embargo, cuando nos toca hablar de él, normalmente se nos vienen a la mente los días de dolor: Ser hijo natural, el orfanato, Dachau y su exilio. Claro que nos enorgullece mencionar estos actos extraordinarios, pues no cualquier ser humano hubiera podido salir de tantas dificultades como él lo hizo, pero ahora me gustaría que recordáramos en estos días de fiesta, aquellos momentos gloriosos que vivió durante su paso por la tierra, porque estoy convencida que fueron los que ayudaron a suavizar los momentos de crisis. Fueron el motor que lo impulsaron a seguir queriendo hacer la voluntad de Dios. Esos dulces recuerdos que sólo llegan por el Espíritu Santo, aliviaron el dolor en los días de tormenta.

Todos tenemos muchos "primeros amores" los cuales hay que usarlos como comodines para que en la jugada de la vida, salgamos siempre triunfadores.

 

Comentarios
Total comentarios: 1
02/10/2018 - 10:26:17  
Quien es la autora, Lucia Zamora?

Manuel
Mexico
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