Francisco en Chile - Reseña 3er día - P. Young

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Jueves 18 de enero de 2018 | Patricio Young Moreau

EL DESIERTO MAS SECO DEL MUNDO LOGRA VESTIRSE DE FIESTA

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El día comienza con algo inesperado pero muy extraordinario, el matrimonio que el Papa bendice de dos tripulantes del vuelo, quienes no pudieron realizar su matrimonio religioso a causa del terremoto del 27F. ¡Insólito!, porque cuando le cuentan esta historia, les ofrece de inmediato bendecirlo. Al colocar sus argollas les dice: “Que no estén muy apretadas, porque torturan, pero si están muy sueltas se caen”. Algo tan evidente pero que trasunta un gran significado.

El Papa en su homilía nos recuerda que esta tierra es un lugar donde las celebraciones religiosas son una gran fiesta y por eso elige las bodas de Canaán como el texto bíblico. Nos presenta entonces el sentido de esta fiesta “No podría ser de otra forma, ya que el Evangelio es una constante invitación a la alegría. Desde el inicio el Ángel le dice a María: «Alégrate» (Lc 1,28). Alégrense, les dijo a los pastores; alégrate, le dijo a Isabel, mujer anciana y estéril...; alégrate, le hizo sentir Jesús al ladrón, porque hoy estarás conmigo en el paraíso (cf. Lc 23,43).”

Vuelve así a reafirmar el sentido de la buena nueva de Cristo que es hacernos felices, como lo había señalado en el primer encuentro cuando se refirió a las Bienaventuranzas. Con ello nos viene a remarcar que tenemos que afianzar la fe en Cristo como un camino que nos hace felices y es esa felicidad profunda y permanente la que queremos entregar a otros. No por casualidad, parte su visita y la termina con el mismo contenido.

“Esta tierra, abrazada por el desierto más seco del mundo, logra vestirse de fiesta”.

Es cierto lo que nos dice Francisco, el primer milagro de Cristo es en una fiesta y con algo tan relevante para su éxito como es el Vino. Pero actúa por petición de su madre. Nos recuerda así el rol de María en Canaán. “Ella está atenta a todo lo que pasa a su alrededor y, como buena Madre, no se queda quieta y así logra darse cuenta de que, en la fiesta, en la alegría compartida, algo estaba sucediendo: había algo que estaba por «aguar» la fiesta. Y acercándose a su Hijo, las únicas palabras que le escuchamos decir son: «no tienen vino» (Jn 2,3).”

Es la misma Virgen María “que anda por nuestros poblados, calles, plazas, casas, hospitales. María es la Virgen de la Tirana; la Virgen Ayquina en Calama; la Virgen de las Peñas en Arica, que anda por todos nuestros entuertos familiares, esos que parecen ahogarnos el corazón para acercarse al oído de Jesús y decirle: mira, «no tienen vino».

Posteriormente nos recuerda que Iquique en Aymara significa Tierra de Sueños, el que tantos inmigrantes buscan hacer realidad en esa región, población que alcanza hoy al 10%. “Iquique es una zona de inmigrantes que nos recuerda la grandeza de hombres y mujeres; de familias enteras que, ante la adversidad, no se dan por vencidas y se abren paso buscando vida.”

Pero en medio de estos sueños, señala que hay explotación y aprovechamiento de la situación precaria en la que permanecen en el país y con fuerza expresa.” Estemos atentos a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotación que exponen a tantos hermanos a perder la alegría de la fiesta. Estemos atentos frente a la precarización del trabajo que destruye vidas y hogares. Estemos atentos a los que se aprovechan de la irregularidad de muchos inmigrantes porque no conocen el idioma o no tienen los papeles en «regla». Estemos atentos a la falta de techo, tierra y trabajo de tantas familias. Y como María digamos con fe: no tienen vino.”

Palabras hermosas, pero claras que desde Iquique hoy deben cruzar todo el territorio nacional dado el importante crecimiento de inmigrantes. Y concluye con una tarea que nos deja a todos: “Como los servidores de la fiesta aportemos lo que tengamos, por poco que parezca. Al igual que ellos, no tengamos miedo a «dar una mano», y que nuestra solidaridad y nuestro compromiso con la justicia sean parte del baile o la canción que podamos entonarle a nuestro Señor.”

Y parte a Perú, en la continuación de su peregrinación, dejándonos una gran tarea a la sociedad y también a nuestra Iglesia, que inevitablemente se ha visto en estos días fuertemente sacudida por las secuelas del caso Karadima. Una tarea que nos haga hacer florecer el desierto y podamos con el profeta Isaías decir «Entonces el desierto será un vergel y el vergel parecerá un bosque» (32,15).

Patricio Young Moreau

18 de enero de 2018

Comentarios
Total comentarios: 1
28/01/2018 - 18:38:48  
Pato: magníficos tus análisis de los discursos. Ya estaba pensando que yo era el único en Chile que los había escuchado. ,parecía que todos los demás hablaban del padre Barros.
Francisco está cambiando toda la iglesia: cerró la que había y abrió otra . Dentro de ese esfuerzo , tuvo que elegir entre venir a Chile o preocuparse de Barros . Debe haber sufrido, pero decidió venir a Chile. Tenía demasiado que decir. Debe agradecer mucho tu ayuda para que me ntendamos algo de lo que dijo.
Debes estar seguro que respecto a Barros está haciendo mucho y que eso es lo que Dios le dicta. Es demasiado complicado.

Arturo Troncoso
Bellavista
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